MEMORIA

La vida está llena de retos, unos se superan y nos hacen más fuertes, otros nos vencen y nos hacen suyos, modelándonos a su gusto. Situaciones tan extremas en las que no sirve ni la esperanza, ni las palabras de ánimo. Muchas historias cuentan lo heroico de salir airoso. La ciudad donde transcurre “La Piel Ajena" es muy distinta. Sus calles no hacen prisioneros. 

 

Nadie es capaz de hacerle frente. No es cobardía, no, simplemente a veces, en la recta final de nuestra vida, la auto complacencia es una buena droga. Un placebo que evita sufrimiento y dolor, no todos saben ganar y el cementerio está lleno de los que lo intentaron. Aún así, los que deciden enfrentarse a su propia piel ajena, deben tener en cuenta que el precio por su libertad será más alto de lo que valen sus lamentables vidas. 

        

Siento la necesidad de contar ese otro lado de la vida, esa decadencia del alma, relegada a una vida que en el fondo aborrece, pero de la que no sabe huir. Lo veo en las caras de la gente todos los días, en sus grises sonrisas. Pero aunque “La Piel Ajena” es una historia de desesperanza, es inevitable buscar un faro que brille en el horizonte, que conecte y guíe a los personajes hacia la luz. La vidas de Cat y Donovan se entrelazan con referencias de un cuento inmortal, “El maravilloso mago de Oz” de L. Frank Baum, que habla de la búsqueda de un lugar donde tus sueños se cumplen.

Conoce más sobre el proceso de creación